martes, noviembre 21, 2017
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5 maneras en que internet está haciéndonos menos críticos

LOS ALGORITMOS Y EL TIPO DE INFORMACIÓN QUE CONSUMIMOS, ENTRE OTROS FENÓMENOS, PARECIERA ENCERRARNOS EN UNA BURBUJA ACRÍTICA.

La llegada de Internet “el mundo de la información”, la biblioteca abierta para todos, generó enorme expectativa en torno a los alcances de conocimiento, que por primera vez, la humanidad tendría a su alcance. Las promesas de Internet, sin embargo, se han ido desvaneciendo (aunque indudablemente también tiene muchas ventajas) en gran parte por el mundo de los algoritmos, entre otros fenómenos, ya que ello hace que la información a la que accedemos confirme (más que confronte) nuestra manera de pensar.

Algunos hechos que muestran cómo Internet, la manera en que funciona (y como lo usamos), podría estarnos haciendo menos críticos:

La información que generalmente encuentras, solo confirma tus opiniones

Por ejemplo, en Facebook, el algoritmo privilegia la información de las personas con las que tienes mayor interacción. Pero estas personas suelen ser más allegadas a ti, y generalmente tienen similitudes ideológicas. De este modo, cuando abres esta red social, la información que te llega confirma tu tipo de pensamiento. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación a los que das like; la información que te llega, generalmente reafirma tu postura ideológica. Ahora, si tomamos en cuenta que la mayor parte de las personas utilizan las redes sociales como medio de información, ello se vuelve aún más evidente. Con los buscadores sucede algo similar ya que los resultados privilegiarán el tipo de textos que sueles leer, con una postura similar a la tuya. Lo anterior, evidentemente, no propicia el pensamiento crítico, pues la data que consumes no confronta tus opiniones con información inteligente desde otras posturas.

Entregamos nuestros datos y privacidad sin pensarlo

El magnetismo, sobre todo de las redes sociales, ha hecho que releguemos nuestra privacidad como si fuera un tema secundario. Se trata de una especie de atracción que nos invita a dejar de lado aspectos de la intimidad que antes cuidábamos mucho más. La normalidad con la que hemos adoptado las redes sociales, ha hecho que seamos mucho menos críticos al respecto de la información personal.

Consumimos más información social

La promesa de la información sin límites está siendo relegada por las horas que pasamos escudriñando la vida de nuestros amigos, sobre todo en redes sociales como Instagram y Facebook. Se convierte en una especie de adicción, sabemos más del viaje que hizo una persona no tan allegada que de análisis antropológicos o sociales (solo por poner un ejemplo) que podrían generar una reflexión mucho más profunda.

Nos hemos hecho más narcisistas

Somos adictos a los likes, y de hecho, está comprobado que estos generan la hormona de la recompensa en nuestro cerebro, dopamina. Pareciera que estamos obsesionados con conseguir la aprobación de los demás y con compartir (presumir) constantemente nuestra vidas.

Poca ejercicio e interacción social física

Pasar horas en Internet nos hace sedentarios, hace que releguemos la interacción social en físico, y está mermando nuestra salud con efectos nocivos derivados de una mala postura o aumento del insomnio. Hacer ejercicio incrementa nuestra inteligencia, y por su parte, convivir con los demás fomenta nuestras habilidades de comunicación, empatía, intercambio, afecto.

Internet llegó tan rápido que no nos dimos el tiempo para ser críticos con la manera en que interactuamos con él y con como funciona. Todo apunta a que seguimos siendo la sociedad del espectáculo, solo que lo sentimos distinto, ya que se encuentra disfrazado de acceso casi infinito a la información (pero una que nos podría estar haciendo mucho menos críticos), y de hecho, quizá a esta época podría llamársele la era de la ignorancia.

 

Cortesía: Pijama Surf

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