Martes, Agosto 22, 2017
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Bernardo Alvarez camino al cielo

Ignacio Laya
Bernardo Alvarez camino al cielo

Durante el tiempo que duró Bernardo Álvarez como Embajador de Venezuela en Estados Unidos nunca  usó los servicios especiales que la Dirección de Protocolo del Instituto Autónomo Aeropuerto de Maiquetía le dispensa al cuerpo diplomático y personas importantes nacionales y extranjeros. Una vez lo invité a conocer al personal que en ese servicio designó el Capitán José Gregorio Vielma Mora  y a todos le sonrío   y  centró su atención en una exposición del artista guaireño Pedro Manzano sobre diversas facetas de Simón Bolívar denominada “Bolívar: Un Ciudadano del Mundo”. Luego le acompañé a la correa donde retiró su maleta muy ligera y me dio las gracias por la cortesía no sin antes decirme que “esos privilegios no le queda muy bien a un revolucionario”

El Capitán Vielma Mora como Director del Instituto creo la Oficina de Prensa “Gumersindo Villasana” por sugerencia del Colegio Nacional de Periodistas y facilitó nuestro trabajo en áreas reservadas donde podíamos ver diplomáticos y políticos opulentos y arrogantes, algunos de los cuales les gustaba exhibir cuadrillas de maleteros para cargar sus abultados equipajes. Fue el uso abusivo de esos privilegios los que elevaban la personalidad de Bernardo Álvarez, razón por lo cual siempre le tuve un gran respeto y admiración

Otra gran lección que nos dio Bernardo Álvarez fue cuando se interpuso en la diatriba pública entre el Presidente Hugo Chávez y el Gobernador Alfredo Laya  por tener visiones diferentes de como atender los deslaves de Vargas en diciembre de1999. Prácticamente sus compañeros del partido PPT le hicieron la cruz  a Alfredo y que para no desatar la “Ira de Chávez”. Bernardo, con “esas bolas de torero”, le dijo al presidente que Alfredo Laya era su amigo y le informó que lo invitaría a su residencia en Washington DC para disipar las tensiones y así ocurrió.

Luego de los sucesos de Abril del 2002,  Hugo Chávez en Miraflores le puso la mano en el hombro a Bernardo y le felicito por ese gesto con el ex gobernador Alfredo Laya y le pidió que le diera las gracias por el papel que jugó durante el golpe de estado

“yo no sabía que esa camioneta que estaba atravesada en la puerta de Miraflores era la de Alfredo Laya, me lo dijo Aristóbulo, en cambio muchos no dieron la cara y se escondieron” se quejó Hugo Chávez.

Ese episodio me lo contó Bernardo en San Cristóbal y Nieves, una isla del Caribe Oriental donde me invitó para desarrollar unos talleres sobre el “Arte de Reciclar Envases Plásticos” en presencia del Primer Ministro Thimoty Harris quien le dio las gracias al entonces presidente de  Petrocaribe.

Bernardo se fue al cielo, ese lugar reservado para los hombres buenos.

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