miércoles, noviembre 22, 2017
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Para la guerra, nada.

La cantautora Marta Gómez, nacida en Colombia, inició un proyecto en el 2014 invitando a amigos artistas de todo el mundo a cantarle a la paz. 

Un día Marta Gómez decidió que estaba harta de escuchar noticias sobre el conflicto entre Palestina e Israel y las demás guerras en Oriente Próximo y en África y en la guerrilla colombiana. Pero al mismo tiempo, pensó que hay muchas personas y esfuerzos dedicados a cosas buenas, a proyectos constructivos, a inventos para el desarrollo y la felicidad de los habitantes de la tierra.

Tuvo la idea de componer una canción pensando en los tantos inventos maravillosos que se ha inventado la gente a través de la historia con el único objetivo de hacer la vida más feliz. Soñando con que fuera posible nació la canción ‘Para la guerra nada’. Su letra y su melodía son fáciles de aprender y contagiar: Una vez grabada, Marta y Julio Serna (su mánager y esposo) decidieron compartirla con amigos músicos para ver qué otros versos se les ocurrían, qué otros inventos fantásticos podían añadirse a esta lista como si fuera un largo conjuro contra la violencia. “¡Nunca imaginé –dice Marta- que luego se sumarían tantos y tantos amigos, artistas, bailarines, fotógrafos, cantores y músicos de todo el mundo para completar estos versos!”

Explica Gómez en su canal YouTube: “¡Cuán distinto sería el mundo si sólo se usara nuestra imaginación para crear cosas que nos hicieran más felices!. Hoy he invitado a amigos artistas de todas partes, a cantarle a la vida y a decirle, a gritarle, a cantarle al mundo que no queremos ser parte de esta guerra ni de ninguna otra, nunca más.”

La artista empezó con un verso y su música. Luego a ese verso se le fueron sumando otros y luego otros y “así, nuestras voces se hacen fuertes y cantan a coro ‘para la guerra, nada’.” Artistas de Latinoamérica principalmente, le han ido enviado en video sus propias estrofas, y así se ha completado un canto a la paz a muchas manos y muchas voces.

Para el viento, una cometa
para el lienzo, un pincel
para la siesta, una hamaca
para el alma, un pastel
para el silencio una palabra
para la oreja, un caracol
un columpio pa la infancia
y al oído un acordeón
para la guerra, nada.

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