sábado, diciembre 16, 2017
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La Semana Mayor

Y Padre Nuestro en Arameo
La Semana Mayor

Nuestros padres y abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos, conmemoraron estos días como la Semana Mayor: la entrada de Jesús a Jerusalén, el desalojo de los mercaderes del templo, las discusiones en el sanedrín, el juicio civil que tuvo a Pilatos como centro. El juicio religioso que lo sentenció por hacerse llamar Mesías. Las torturas, el escarnecimiento, el vía crucis y la muerte en la cruz.

Pero la muerte, terminó siendo vencida por la vida, y se levantó el canto de aleluya, la gloria de renacer y nacer para siempre. Estos acontecimientos han sido estampados en los mejores lienzos, y han dado lugar a libros, obras de cine o teatro, y sobre todo música: desde la importada de diferentes partes del planeta, hasta la propia de nuestros campesinos de este continente. Todo convertido en obras monumentales.

Hoy, en el mundo entero, el rostro de Cristo se refleja en el dolor profundo de los padres que no tienen alimento que llevar a la mesa para compartir con sus hijos, en la mortificación de las madres que no encuentran calzado o vestido para los seres que ellas parieron, en los hijos que sufren porque no tienen como auxiliar a sus padres, en fin, en esos seres humanos que buscan en los desperdicios el modo de sobrevivir. Nuestros seres más pobres viven el camino del gólgota y muchas veces sobreviene la muerte por la violencia en la calle, por la falta de la medicina, o por hambre.

Ese pueblo, ese hombre, mujer o niño sacrificado, emerge de las cenizas, muestra las señales de la existencia, en muchas ocasiones recriminando a los centuriones contemporáneos -también hubo centuriones conversos- y esa denuncia clamorosa lleva su carga de rabia, de ira, de los dolores que se padecen, y ese acto vital o existencial, en su interioridad más recóndita es la luz del Cristo Alfa, del principio de los principios, aún cuando no había pensamiento sobre el principio. También refleja al Cristo  Omega. Como lo diría Chardin, proceso de cristofinalización.

Semana Mayor. Conmemoración y presentificación de dolor, pasión y muerte. Pero sobre esos padeceres, tarde o temprano, los pobres en marcha hacia una existencia digna. Vida triunfante.

 

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