Jueves, septiembre 21, 2017
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Linchamientos y ejecuciones ¿nuevo hobby?

Vladimir Villegas
Linchamientos y ejecuciones ¿nuevo hobby?

El linchamiento del teniente retirado Danny José Subero en Cabudare, estado Lara, durante los actos fúnebres de Manuel Sosa, asesinado en esa región durante una protesta popular, es un hecho asqueroso, repudiable, inaceptable, doloroso y frente al cual no cabe otra cosa que calificarlo con estas u otras palabras.

No hay manera de justificar una acción criminal como esa. Sería darle aliento a la barbarie, abrir la puerta a la violencia irracional, promover las ejecuciones extrajudiciales como “deporte” nacional y de paso darle combustible a quienes desde los predios oficialistas también promueven el odio, hacen loas de la virulencia represiva que caracteriza a los cuerpos de seguridad y desmienten con natural descaro la existencia de grupos de civiles armados .

Más allá de lo que pudiera estar haciendo ese ex funcionario militar en el velatorio del joven Sosa, no hay forma de simpatizar con ese ni con ningún otro linchamiento. Sus asesinos deben ser castigados. Al igual que los asesinos de los más de cincuenta ciudadanos, mayoritariamente muchachos venezolanos indignados por el terrible presente y por la ausencia de una perspectiva de futuro, durante esos casi dos meses de protestas populares.

Buscarle explicaciones, justificaciones, atenuantes o consideraciones especiales con quienes promueven y practican linchamientos es tan inaceptable como buscar resquicios de las más rebuscadas leguleyerías para que los asesinos de decenas de venezolanos que han salido a protestar escapen a la mano de la justicia .

Hay que parar todo lo que vaya contra la Constitución y se traduzca en violaciones a derechos humanos y a las leyes , especialmente el principal de todos, el derecho a la vida. Matar o con sin uniforme tiene que ser condenado. Funcionarios que “aliñen” susarmas con metras, tornillos, balines u otros instrumentos para el asesinato selectivo, francotiradores del signo que sean, puestos por cualquier mano peluda, ciudadanos que se crean con derecho a disponer de la vida o de la integridad física de los demás, paramilitares armados y todo tipo de banda, grupo o comandos o comanditos que hagan de la violencia y de la muerte su “hobby” , deben ser denunciados y castigados.

No puede haber un lenguaje tenue y cuidadoso para tratar a “nuestros violentos” y otro firme, implacable y directo para señalar a los violentos ” del lado enemigo”. Ningún líder político, funcionario público, gente ligada al ámbito de la comunicación o vocero religioso del culto que sea debe incurrir en expresiones directas o indirectas que busquen abrir brechas para que cualquier acción criminal sea minimizada cuando se le contraponga otra acción del mismo tenor cometida por otro sector.

Particularmente el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, debe cuidar las formas en estos casos, a partir de la frase de Séneca: “hay que ser, y si no se es , que no se note “. Y se lo digo desde el afecto de siempre, más allá de las evidentes diferencias entre nosotros.

Mientras no empecemos a repudiar de igual manera cualquier acto criminal o moralmente inaceptable, independientemente de quien lo cometa, estaremos dándole oxígeno a la llama de la irracionalidad, de la locura, del ojo por ojo. Lo mismo que si desde el poder comienzan a generar maniobrillas de baja factura parainhabilitar a la Fiscalía General de la República, a detener jueces que liberen detenidos en las protestas, se estará dándole sustento a las tesis de que como no hay justicia entonces cada quien debe procurársela como pueda.

Son horas muy peligrosas. Represión brutal, asesinatos de manifestantes, linchamientos , intento de convocar a una Constituyente de espaldas al soberano y a la constitución, que hace temer por el destino de los derechos y garantías consagrados en la Carta Magna, amenazas y ataques a los medios y a los periodistas, recalentamiento del lenguaje político, detenciones arbitrarias, uso de la justicia militar contra civiles…

Estamos comprando todos los números para una rifa que tiene como premio más sangre, más muerte, más odio, profundización de la des institucionalización, más intolerancia y mayor destrucción de lo que nos queda de país. Si paramos y aislamos a los locos que actúan por la libre le estaremos abriendo camino a una solución justa y democrática a los ya gravísimos problemas que enfrentamos como sociedad . De lo contrario, sálvese quien pueda.

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