Martes, Agosto 22, 2017
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Lo que podríamos ver en Venezuela si la dictadura logra imponernos su fraudulenta Constituyente

Freddy Argimiro Gutiérrez
Lo que podríamos ver en Venezuela si la dictadura logra imponernos su fraudulenta Constituyente

Primera parte

 

Hay socialdemócratas que dicen que debemos rechazar este gobierno socialista. Hay socialistas que dicen que debemos rechazar este gobierno socialdemócrata. Yo creo que muchas de las personas que se expresan así lo hacen para aprovechar con fines peligrosamente sectarios la crisis actual. Amigas y amigos: Nicolás Maduro está al frente de un gobierno corrupto, antidemocrático, tracalero y represor. Dicho de otra manera: Maduro está al frente de una dictadura. Los socialistas y los socialdemócratas (y también las personas que siguen otras ideologías) deben asumir conjuntamente y no por separado el reto común de desplazar esa dictadura de Nicolás Maduro. Cuando eso se logre (y cuando hayamos recuperado nuestra débil pero perfectible democracia) volverán a tener sentido los debates ideológicos a escala nacional.

Segunda parte

 

A continuación podrán leer algunos fragmentos del libro de Moisés Moleiro EL OCASO DE UNA ESPERANZA. LA TRAGEDIA DE LOS BOLCHEVIQUES RUSOS” (Vadell Hermanos Editores, C.A.). Extraje del mencionado libro ciertos pasajes donde el autor describe las características del gobierno de Iósif Stalin (Unión Soviética)… Cualquier parecido con lo que está sucediendo ahorita en Venezuela no es pura coincidencia. La fraudulenta Asamblea Constituyente que el dictador Nicolás Maduro quiere imponerle al país serviría para consolidar en nuestro país una situación como la que reseña Moisés Moleiro en su libro. Analicemos con calma y profundidad cada uno de estos párrafos:

 
“Una capa de burócratas, militares y administradores, hermanados con la cúspide de la pirámide partidaria controlará toda la sociedad soviética sin tolerar la más mínima disidencia. Disfrutando de privilegios diversos, señalarán métodos y objetivos que no discuten con nadie y darán rienda suelta a una especie de instinto de conservación…” (Páginas 61 y 62)
“Los artículos de Lenin contra el aparato y la burocracia en general, no son debatidos ni contrastados: todos los aprueban, incluyendo a los propios burócratas…” (Página 62)
 
“El proletariado, sin derecho alguno, vegeta en la pasividad y está totalmente ausente de las decisiones políticas. No gobierna. Los soviets son organismos decorativos destinados a cumplir las resoluciones de la cúpula partidaria. Igual ocurre con los sindicatos y con cualquier organización de la sociedad civil. No gozan de ninguna autonomía frente al poder central.” (Página 93)
 
“El escamoteo es presentado como “la continuidad legítima” del pensamiento de Lenin y de los ideales primeros de la revolución. No se trata de una nueva clase segura de sí, que tomó el poder con plena conciencia de su derecho a ello. Se trata de que quienes lo tomaron a nombre del proletariado devinieron, tras el largo proceso aquí descrito, en algo distinto y opuesto al mismo. Los escamoteadores oprimen, entonces, al proletariado en cuyo nombre gobiernan.” (Página 93)
 
“El indispensable culto de Lenin, fuente de legitimidad del nuevo orden social y de los intereses del estamento dominante, tiene efectos devastadores. En primer lugar falsifica y aun censura el pensamiento de este último. Ello conlleva falsificar por completo la historia anterior del bolchevismo. No sólo se trata, como se conoce, de minimizar y aun borrar el papel que en la misma tuvieron los opositores a Stalin. Se llega más allá. Se les calumniará sistemáticamente, presentándolos o bien como equivocados perpetuos o bien como agentes de fuerzas contrapuestas. Se eleva el papel de Stalin hasta extremos inconcebibles, lo cual corre parejo con una forma de endiosamiento nutrido de la adulancia más abyecta. Tal cosa es, por otra parte, una forma de necesidad del nuevo orden: el aparato, para preservarse a sí mismo tiene menester de una autoridad indiscutida y absoluta que señale en cada caso hacia dónde deben ir las cosas, puesto que nadie puede sugerir ni opinar nada de abajo hacia arriba.” (Página 93)
 
“El culto a Lenin y la falsificación sistemática, origina, dijimos, un efecto: la vida interna de los bolcheviques antes de la revolución y las innumerables confrontaciones y discusiones son borradas, o, dependiendo del caso concreto, se presentan como intentos solapados y criminales por torcer el rumbo del partido. Pero va más allá. El culto traba también todos los argumentos y desvirtúa todas las discusiones impidiendo entender, y aún plantearse, problemas posteriores a la muerte de Lenin.”… “Cada uno argumenta intentando aplastar a su contrario con citas del jefe bolchevique. Cada uno se presentará como el “verdadero” leninista en cada caso concreto. De este modo, problemas nuevos nacidos del desarrollo inevitable de los hechos reales son vistos desde una óptica inadecuada y anacrónica. Barridas las oposiciones el culto empeora y ya ni siquiera se trata de aplicar el pensamiento de Lenin a situaciones que él no vivió, sino de algo más grave aún. Como una remisión formal a su nombre mientras se emprenden derroteros diferentes.” (Páginas 93 y 94)
 
“El escamoteo del poder origina que no haya normas legales porque el nuevo estamento dominante, perpetuamente inseguro y celosísimo de sus privilegios, transgrede cualquier legalidad, incluyendo la que él mismo ha instaurado.” (Página 94)
 
“El país real es sometido por medio del terror cotidiano. Se ahoga todo vestigio de disidencia y una cadena de mando establecida desde Stalin hacia abajo se hace obedecer sin chistar.” (Página 94)
 
“El resultado es la muerte total y el vaciamiento de contenido de todas las instituciones de la sociedad civil. Sindicatos, academias, asociaciones profesionales, uniones de artistas y escritores y los funcionarios individualmente considerados, tienen la permanente tarea de glosar, alabar y reproducir la línea oficial. La huelga obrera es un crimen y los sindicatos son “correas de transmisión” de directivas ajenas a ellos. El partido es único y unánime en sus decisiones. Quien pertenece a los estratos inferiores del aparato puede esperar en cualquier momento la muerte o el campo de concentración. El disidente que sobreviva, o el miembro del aparato que no ejecutó fielmente las órdenes y resulta por tanto “culpado”, puede también esperar el aislamiento absoluto, equivalente a la muerte civil. Pocas veces una sociedad ha vivido sometida a un terror  tan omnipresente y ubicuo.” (Páginas 94 y 95)
 
“… Por encima de todo, dotado de un poder absolutamente incontrastable, está Stalin, árbitro supremo y señor absoluto de vidas y destinos. Ya no representa a la facción ganadora de la lucha interna, ejerciendo su dictadura personal por encima de ella; mucho menos al partido, absolutamente maniatado e incapaz de la menor crítica. Está más allá del bien y del mal.” (Página 95)
 
“El arte, la cultura, la ciencia, y en general todas las expresiones posibles del pensamiento son sometidas, cercadas, vigiladas y castigadas a la menor infracción, con el agravante de que el criterio para determinar cuándo la infracción es tal suele cambiar sin aviso previo. Por ello la censura del orden a toda expresión cultural y su extrema susceptibilidad a cualquier pensamiento independiente es más que una simple manía policíaca. Es el único modo como puede relacionarse con la crítica un estamento social que ha escamoteado el poder y que por su turbio origen asaltante nunca está seguro de la legitimidad de su ejercicio.” (Página 96)
 
“Las cosas llegan a tal grado que se imponen extrañas obligaciones sicológicas en la conducta de los “cuadros” del aparato: ser optimista, por ejemplo, es obligatorio; tener iniciativa resulta peligrosísimo; no referir cualquier opinión a una cita previa del santoral marxista es algo arriesgado; intentar defender a quien ha caído en desgracia es absolutamente impensable: constituye el modo de acarrearse desgracias para uno mismo.” (Página 96)
 
“Ya en las últimas polémicas de finales de los años 20 los bolcheviques recurrían a lo que en su tiempo se llamó “lenguaje esópico”. Se trataba de que las críticas y disidencias de los pocos que podían aún formularlas, jamás se hacían de un modo directo sino a través de alegorías, referencias a hechos aparentemente ajenos y estructurados para que el lector extrajera conclusiones por una vía absolutamente indirecta. Con Stalin el lenguaje deja de ser “esópico”: se transforma en una especie de confirmación ritual y repetitiva de lo existente y en una loa de cada una de las iniciativas oficiales. Loa que, bajando de una altura comparable a las nubes, llega hasta la base del aparato. Pocas veces ha existido un lenguaje tan tedioso y carente de contenido, tan similar a una salmodia inacabable.” (Páginas 96 y 97)
 
“El nuevo aparato se estructura además, con una cuidadosa dosificación del privilegio: los miembros del partido tienen acceso a víveres y bienes de los cuales la población no disfruta ni sueña en hacerlo. Los cuadros intermedios gozan de comodidades que un simple miembro nunca tendrá. Y así sucesivamente hasta la cúspide, que no se priva de nada y flota en la más absoluta abundancia.” (Página 97)
 
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