Martes, Agosto 22, 2017
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Los enigmáticos secretos de 8 grandes pinturas renacentistas

Así como Alfred Hitchcock aparecía de manera incidental en sus películas (se le podía ver paseando un perro por las calles, viajando en tren o dentro de una multitud que atestiguaba la escena de un crimen), los pintores del Renacimiento gustaban de aparecer de manera velada en sus obras artísticas. De esa manera no sólo sellaban sus creaciones y las hacían aun más personales, sino que se encargaban de quedar inmortalizados en las mismas y crear un mensaje oculto. El Renacimiento es un periodo rico en detalles de esta naturaleza: las pinturas y esculturas estaban llenas de simbolismos, mensajes ocultos que denunciaban un acontecimiento religioso o que definían una postura personal.

Actualmente, este periodo sigue siendo examinando por estudiosos que continúan descubriendo figuras, palabras, símbolos o demás elementos velados entre las piezas del periodo. Tiempos en los que la censura era uno de los más grandes temas en contra de los artistas, los cuales se veían forzados a combatirla con creatividad y elegancia. Por ello, creativos de la época preferían echar mano de métodos que les permitieran expresar de manera velada lo que opinaban, les molestaba o los inquietaba.

Algunas de las pinturas renacentistas que ocultan elementos como los antes descritos son…

Un crimen oculto

“El luto de un sátiro sobre una ninfa” (1495)
Piero di Cosimo

A decir del profesor británico Michael Baum, esta escena representa en realidad un cruel asesinato y no tanto el llanto de un sátiro sobre su amada. Según estudiosos del arte y de la medicina forense, la mujer que yace muerta fue atacada con un cuchillo, de ahí que sus manos y cuello presenten laceraciones, como si hubiera intentado cubrir su rostro de los ataques de su asesino. Algunos apuntan a que esto se debe a que el artista solicitó prestado un cuerpo que le sirviera de modelo.


Un perro rebelde

“La Virgen de las Rocas” (1497)
Leonardo da Vinci

El genio del Renacimiento siempre fue contrario a las ideas papales y de la Iglesia. Al fondo de esta pintura, en la parte superior, los investigadores del arte han hallado el dibujo de un perro, el cual representa «un acto de acusación de Da Vinci contra la corrupción del papado de su época», reveló Silvano Vinceti, presidente del Comité Nacional para la Valorización del Patrimonio Histórico, en entrevista para el diario ABC de España. El perro es un símbolo de denuncia y desobediencia contra la corrupción que se vivía en el papado.


Una señal polémica

“El profeta Zacarías” (1508-1512)
Miguel Ángel

El modelo del profeta Zacarías es en realidad el Papa Julio II, con quien Miguel Ángel mantenía una pésima relación. Los expertos sostienen que el dedo índice de uno de los querubines que se encuentran a espaldas del modelo es un gesto obsceno conocido como “el higo”, con el que el artista estaría insultando al Papa.


¿Vida fuera de este planeta?

“La Madonna con San Giovannino” (s.f.)
Domenico Ghirlandaio

Muchos historiadores y estudiosos del arte afirman que ya desde el siglo XV se creía en la vida fuera de este planeta. ¿Será cierto que la figura que se ve en el cielo por encima del hombro de la virgen sea un objeto volador no identificado?


Un libro enigmático sin aparente significado

“Manuscrito Voynich” (s.f.)
Anónimo

De las pocas certezas que se tienen respecto a este libro es que fue escrito en los amaneceres el siglo XV. Todo lo demás es un auténtico misterio. Lingüistas y criptógrafos de todo el mundo no han sabido dar una respuesta acertada sobre el origen y significado de esta extraña pieza, llena de ilustraciones de plantas y animales inexistentes y un lenguaje sin aparente significado. Abundan los símbolos astrológicos y dibujos de mujeres desnudas sumergidas en estanques y con el vientre hinchado. Se le llama Voynich gracias al librero de segunda mano, Wilfrid Voynich, que descubrió el códice en 1912.


Un retrato escondido

“Perseo con la cabeza de Medusa” (1545)
Benvenuto Cellini

A primera vista, el espectador se fija en el glorioso Perseo sosteniendo en la mano la horrible cabeza de Medusa. Sin embargo, en la parte trasera del casco del héroe griego se esconde un detalle que pocos ven o logran descifrar. Los ojos y la nariz que se perciben se tratan de un autorretrato del mismo Cellini, el cual no quiso pasar desapercibido en su grandiosa escultura.


Un reflejo embriagante

“Baco” (1596-1598)
Michelangelo Merisi da Caravaggio

Esta obra de arte representa al dios griego del desenfreno, el libertinaje y el vino, Dionisio, bajo su nombre romano, Baco, en su edad adolescente. Todos los elementos propios de este dios están presentes en la pintura: botellas de vino, fruta, una invitación a unirse a él para probar la bebida embriagante. Lo que pocos podrían sospechar es que el autor de este pintura está retratado en la misma. ¿Dónde? Su reflejo se puede apreciar en el costado derecho de la botella ubicada en la parte inferior izquierda, de acuerdo a restauradores que afirman haber encontrado este detalle. Caravaggio aparece pintando su lienzo sobre un caballete.


Une enfermedad de terribles consecuencias

“Alegoría con Venus y Cupido” (1545)
Agnolo Bronzino

Expertos en medicina y arte afirman que el tema “oculto” de esta pintura es la sífilis. Las evidencias son más o menos claras: el niño de la derecha que camina hacia la Venus y Cupido y que pisa una espina que le atraviesa la piel, representa la mielopatía sifilítica, daño nervioso causados por esta enfermedad. Del lado izquierdo, se puede apreciar una figura sufriente que grita expresando dolor, celos o ira, sumida en la sombra. Luce las encías enfermas y algunos dedos carentes de uñas e hinchados, tal cual le ocurría a los pacientes con sífilis. El mensaje tras la pintura es que el amor y la pasión desenfrenada pueden conducir a enfermedades tormentosas que los amantes lamentarían.

 

Cortesía: Cultura Colectiva

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