miércoles, noviembre 22, 2017
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Los sangrientos cadáveres que crearon una ciencia en 8 obras de arte

Arte y ciencia
Los sangrientos cadáveres que crearon una ciencia en 8 obras de arte

Lidiar con sangre, tejidos, órganos expuestos y enfermedades infecciosas no siempre se logró exitosamente, en un quirófano esterilizado y con instrumentos de alta tecnología. El camino de la medicina hasta lo que es ahora ha sido todo, excepto sencillo. El aprendizaje sobre el cuerpo humano y cada una de sus partes nunca estuvo exento de problemas, errores y tabúes que se alejaban de la práctica científica, pero durante una época, contó con una invaluable ayuda para lograr su cometido: cadáveres.

Durante el Renacimiento, el giro que significó el antropocentrismo hizo del hombre esencia y medida de todas las cosas. Si bien no desapareció, el papel preponderante de Dios durante el Medioevo quedó desplazado frente a la imperiosa necesidad del ser humano de saber más de sí, de entender cómo funcionaba el cuerpo, comprendido a partir de los ideales mecanicistas de la época como una maquinaria cuya complejidad habría que revelar, tanto en su construcción anatómica, como en los misterios que escondían los órganos en su interior.

leccion de anatomia del dr willem van der meer 1617

Arriba: “Lección de anatomía del Dr. Willem Van der Meer” (1617), Michael Jansz Van Mierevelt”. Abajo: “Lección de anatomía del Dr. Frederick Ruysch” (1863), de Adriaen Baker.

leccion...frederik ruysch adriaen backer 1670

La anatomía se convirtió en el camino designado para tal empresa. Los estudios sobre el cuerpo de la Antigüedad y la Edad Media resultaban útiles, pero no suficientes. La inquietud obligaba a ir más profundo, a inspeccionar cada centímetro dentro de sí y para lograrlo, era necesario disponer del material básico de la anatomía: el cuerpo humano.

Por supuesto, las posibilidades de encontrar un voluntario dispuesto a prestar su cuerpo para el estudio anatómico eran mínimas. La desconfianza generalizada a los primeros pasos científicos de una disciplina que aprendió empíricamente, especialmente después de escandalosas epidemias que arrasaron con la Europa Medieval, era constante y obligó a recurrir a personas que no podían fallar: los muertos.

'Lección de Anatomía del Doctor Deijman' 1656

Superior: “Lección de Anatomía del Doctor Deijman” (1656), Rembrandt. Inferior: “El anatomista” (1869),  Gabriel Cornelius Ritter von Max.

gabriel cornelius ritler von max, el anatomista, 1869

Los cadáveres tomaron un papel fundamental en el camino de la medicina para consolidarse como una ciencia capaz de reconocer cada sistema, órgano y tejido del cuerpo humano y diferenciar una condición sana de una enferma. La disección anatómica fue reconocida como la técnica por excelencia para ahondar en los detalles corpóreos y para finales del siglo XVI, las observaciones más recientes habían desmitificado distintos errores del pasado sobre la naturaleza humana.

Por primera vez en la historia de la humanidad, el cuerpo era examinado con detenimiento desde sus propias entrañas: entre huesos y cartílagos, músculos y ligamentos, la razón guiaba a separar por sistemas y otorgar un sentido dinámico a cada ser vivo. El pionero renacentista en las disecciones fue Andrea Vesalio, médico belga que comparó sus descubrimientos con los de Hipócrates y Galeno para llegar a conclusiones aún más acabadas. No sólo se dedicó a escribir un enorme compilado de siete libros en los que descansa la anatomía moderna influido por los bocetos y estudios de Da Vinci, también creó una red de tráfico de cadáveres donde los cuerpos de sentenciados a muerte eran ‘apartados’ para sus prácticas médicas.

La clínica del Dr. Gross (1875), Thomas Eakins
“La clínica del Dr. Gross” (1875), Thomas Eakins 


thomas eakins, clinica del profesor agnew 1889
“La clínica del Dr. Agnew” (1889), Thomas Eakins

Con el auge de la medicina y las posibilidades que ofrecía para el hombre renacentista, las disecciones de cadáveres cobraron una popularidad insospechada durante el siglo XVII. Estudiantes, profesores, médicos y público en general esperaban el instante en que se ofreciera una disección por los grupos de cirujanos que practicaban sus primeras intervenciones para estar presentes. No obstante, las leyes regularon el número de exhibiciones públicas y las clases de anatomía de primera mano se convirtieron en un acto tan espectacular como educativo.

La obra más famosa al respecto, “Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp” (1632) de Rembrandt, da cuenta de una escena que habrá de repetirse en la pintura flamenca conforme el avance y la fascinación por la medicina y la disección se apoderó de la sociedad de entonces. Profesores y cirujanos se agrupan curiosos alrededor de Nicolaes Tulp, un doctor con poderosa influencia en Amstérdam dentro del anfiteatro Waag, sitio que se convirtió en un auténtico auditorio de anatomía durante el siglo XVII.

leccion anatomia tulp 1632 rembrandt
“Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp” (1632), Rembrandt.

Fuera de la composición, decenas de personas miran cómo Tulp trabaja sobre la extremidad superior izquierda del cadáver mostrando los músculos, tendones y huesos que forman parte del antebrazo. En la esquina inferior derecha, aparece un libro que se presume guiar al doctor, aparentemente se trata del colosal tratado de Vesalio ‘De humani corporis fabrica‘, el texto que habría de guiar a la anatomía moderna en lo sucesivo. En cuanto al protagonista de la composición, se trata de Adriaan Adriaanszoon, un hombre de 40 años condenado a la pena capital por un robo a mano armada unas horas antes.

Pintado por orden del propio Tulp y ejecutado por un Rembrandt joven (26 años), la obra expresa la unión entre teoría y praxis de una práctica que durante mucho tiempo fue considerada indigna y aberrante. Atrás quedó la noción que separaba al médico que comprendía a través de diagramas y apuntes y al sucio acto de acercarse a un cuerpo humano real.

enrique simonet lombardo 1866-1927,y tenia corazon
“¡Y tenía corazón!” (1890) – Enrique Simonet Lombardo

Era el inicio de una tradición que pronto se popularizó en el Reino Unido, donde los cadáveres para disección escaseaban; sin embargo, la medicina y sus practicantes encontraron otra forma de abrirse paso, a través del robo y saqueo de tumbas, un escándalo que llegó al límite durante el primer cuarto del siglo XX, cuando las principales escuelas de medicina de Londres y Edimburgo ofrecían enormes cantidades de dinero a grupos de ‘resurreccionistas’, encargados de saquear panteones, fosas comunes y tumbas para ofrecer los cadáveres más frescos, todo para el ejercicio y el aprendizaje médico.

 

Cortesía: Cultura Colectiva

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