Jueves, octubre 19, 2017
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No hay salida estable que no pase por una negociación

Luis Vicente León
No hay salida estable que no pase por una negociación

El analista político y director de Datanalisis Luis Vicente León manifestó vía redes sociales, que “no hay salida estable que no pase por una negociación.”

León realizó escritos similares en sus perfiles de Twitter e Instagram. Según su visión “el gobierno tendrá problemas graves para avanzar con una constituyente que rechaza la mayoría contundente de la población, incluyendo el chavismo y los independientes”.

Añadió en su escrito que “el gobierno no tiene más opciones para preservar el poder que la fuerza bruta. Entonces la usará hasta que se fracture”. Para agregar luego que “el dilema que plantea el presidente: Constituyente o Guerra será mucho peor si no hay negociación que cambie el juego pues no son alternativas sino complementos: Constituyente y Guerra”.

En cuanto a la problemática para cada sector, el analista piensa que “el riesgo que corre la oposición si no plantea una negociación es que el cambio de gobierno, que igual ocurrirá en algun momento, no la incluya”. Añadiendo seguidamente “el error que comete el gob al no plantear una negociación es que igual en algun momento saldrá del poder, con mayores costos de salida”.

No importa cuantas veces haya que decirlo y cuantos ataques reciba por hacerlo. No hay salida estable que no pase por una negociación. La negociación no es (ni debe ser) un sustituto a la presión y la lucha política opositora. Es el objetivo y resultado inteligente de esa lucha. Es lo que se busca con ella para rescatar la institucionalidad y la posibilidad de expresarse electoralmente. La presión sin negociación futura, buscando una salida abrupta del gobierno, plantea el dilema clásico: guerra (que debes estar en capacidad de ganar en términos de fuerza, armas, organización y líder) o cambio violento que podrías no controlar o incluso podría no incluirte. Con costo infinito de salida para el gobierno, todos sus estímulos serán hacia la guerra, controlando las armas, los militares y el poder. Claro que el gobierno tendrá problemas graves para avanzar con una constituyente que rechaza la mayoría contundente de la población, incluyendo el chavismo y los independientes. Para aprobar la Constituyente el gobierno tendrá que luchar abiertamente contra propios y extraños, locales y extranjeros. Una tarea titánica. Pero a estas alturas, el gobierno no tiene más opciones para preservar el poder que la fuerza bruta. Entonces la usará hasta que se fracture. El dilema que plantea el presidente: Constituyente o Guerra será mucho peor si no hay negociación que cambie el juego pues no son alternativas sino complementos: Constituyente y Guerra. No hay ninguna forma de que el gobierno pase esa Constituyente anti democrática y el país acepte en paz. Ese escenario es vacío. El riesgo que corre la oposición si no plantea una negociación es que el cambio de gobierno, que igual ocurrirá en algun momento, no la incluya. El error que comete el gob al no plantear una negociación es que igual en algun momento saldrá del poder, con mayores costos de salida.

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