Jueves, septiembre 21, 2017
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Una partícula modificada detiene el cáncer de páncreas en ratones

Los exosomas son saquitos presentes en todo el cuerpo que llevan material de una célula a otra. Modificarlos para que porten ARN y se dirijan a células tumorales pancreaticas ha conseguido alargar la vida de los animales. El ensayo en humanos podría llegar el año que viene


Imagínese que unas diminutas burbujas de origen natural emitidas por las células de nuestros cuerpos se pudieran aprovechar para convertirse en una herramienta potente para tratar los cánceres más letales. Eso es justo lo que está intentando un equipo de investigación enfocado en el cáncer de páncreas, una enfermedad generalmente incurable.

Los exosomas fueron descubiertos hace más de 30 años, pero en aquel momento se los catalogó como simples desechos celulares. Investigaciones más recientes han descubierto que estos saquitos ayudan a las células a comunicarse entre sí mediante el transporte de materiales muy valiosos, como proteínas y ARN, una molécula de mensajería genética.

Presentes en el torrente sanguíneo y en la mayoría de los fluidos corporales, prácticamente todos los tipos de célula liberan y reciben exosomas. Cuando abandonan las células, viajan por el cuerpo y buscan otras estructuras receptoras a partir de la información que llevan codificada en su carga útil.

Los investigadores creen que podrán utilizar este sistema de comunicación natural a su favor. La profesora adjunta de biología del cáncer del Centro de Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas (EEUU) Valerie LeBleu está investigando la ingeniería genética de los exosomas para que transporten moléculas capaces de mantener a las células tumorales pancreáticas a raya.

Su equipo extrajo exosomas de las células del prepucio humano y los modificó para contener ciertos tipos de ARN capaces de desactivar genes específicos. Diseñaron los exosomas para dirigirse a un gen llamado KRAS, que comúnmente está asociado con el cáncer de páncreas. Cuando muta, el gen KRAS actúa como interruptor de encendido-apagado que se queda atascado en la posición de “encendido”; esto provoca que las células cancerosas se dividan y crezcan.

Los investigadores introdujeron ARN en los exosomas, que luego fueron inyectados en ratones con cáncer de páncreas. Los exosomas modificados fueron absorbidos por células pancreáticas con el KRASmutado. Una vez dentro de las células cancerosas, los exosomas fueron capaces de desactivar el gen, detener el crecimiento del tumor y alargar la vida de los animales.

El equipo de LeBleu decidió comenzar con el cáncer de páncreas dadas las escasas expectativas de supervivencia de los pacientes y la falta de terapias eficaces. Pero asegura que los exosomas podrían adaptarse para atacar diferentes tipos de cáncer.

La responsable afirma: “Podría convertirse en un tipo de medicina personalizada. Nos da esperanzas para algo más adaptado a cada caso de cáncer, la progresión de cada paciente y cada paisaje genómico.”

El enfoque, que a principios de este mes fue detallado en la revista Nature, aún no ha sido probado en humanos. Se iniciaron varios ensayos clínicos de fase temprana a mediados de la década de 2000 en Europa que utilizaban exosomas para tratar el cáncer, pero las terapias demostraron poco o ningún beneficio. Sin embargo, en aquella ocasión los exosomas no habían sido modificados genéticamente.

Codiak Biosciences, con sede en Cambridge (EEUU), espera ser el primero en lanzar un ensayo clínico con exosomas modificados genéticamente. La compañía ha licenciado la tecnología de exosomas del Centro de Cáncer MD Anderson y planea lanzar los ensayos clínicos el próximo año para probar la técnica contra el cáncer de páncreas.

El CEO de Codiak, Doug Williams, considera que los exosomas ofrecen una mejora frente a la nanotecnología tradicional de la medicina, la idea de usar nanopartículas para entregar fármacos a diferentes lugares del cuerpo. Williams detalla: “Nuestra idea es secuestrar este sistema de mensajería natural existente e introducirle los mensajes que queremos entregar”, explica Williams.

El equipo del Centro de Cáncer MD Anderson comparó sus partículas modificadas, denominadas “iExosomas”, con nanopartículas de materiales sintéticos. Según sus resultados, los exosomas son más eficientes. El investigador de biología del cáncer del Centro Médico Bautista Wake Forest (EEUU) Wei Zhang señala que un beneficio importante de los exosomas cargados con ARN es que son nativos del cuerpo humano y no tóxicos. Así que si los iExosomas funcionan en personas, podrían tener menos efectos secundarios que los tratamientos tradicionales contra el cáncer, como la quimioterapia y la radiación.

Zhang dice que uno de los mayores obstáculos será el hecho de tener que manipular la gran cantidad de exosomas necesaria para administrar dosis humanas en ensayos clínicos. El equipo de LeBleu utilizó 1.000 millones de exosomas para administrar una dosis única a ratones.

 

Cortesía: MIT

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