sábado, agosto 18, 2018
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Ursula K. Le Guin: artesana de intensos y fecundos sueños de libertad.

Francisco Javier Velasco
Ursula K. Le Guin: artesana de intensos y fecundos sueños de libertad.

Úrsula K. Le Guin,  gran escritora  estadounidense, murió el pasado lunes 22 de enero de 2018 a la edad de 88 años. Su muerte ha generado un torrente de remembranzas y odas a su obra  tanto  por  parte de sus pares literatos como de activistas sociales. Autora de  20 novelas, así como de una docena de libros de poesía , mas de 100 cuentos, siete colecciones de ensayos, 13 libros para niños y cinco volúmenes de traducciones, vió traducidos sus trabajos a más de 40 idiomas cuyas copias fueron vendidas por millones a lo largo y ancho del mundo. Su obra resalta por su sensibilidad feminista, ecologista y libertaria y por proveer de alta literatura a la ciencia ficción. Le Guin obtuvo múltiples premios Hugo y Nébula, distinciones otorgadas específicamente para el género de la ciencia ficción y la fantasía, así como una medalla por su distinguida contribución a las letras de los Estados Unidos en el National Book Awards.

Nació como Ursula Kroeber in Berkeley, California., el 21 de octubre de  1929, la menor de cuatro hijos y la  única niña de dos renombrados antropólogos Alfred L. Kroeber y Theodora Quinn Kroeber. Su padre fue un experto en pueblos indígenas de California, pionero del relativismo cultural, teoría que tuvo una enorme influencia en el pensamiento progresista de finales del siglo XX y desafió al paradigma cultural victoriano estructurado en términos de jeraquías universales. Su madre fue la autora del aclamado libro “Ishi en dos mundos” (1960) sobre la vida y muerte del último indígena no aculturado de California. A una temprana edad Le Guin se sumergió en lecturas sobre mitología, entre ellas “La Rama de Dorada” de James Frazer, fnatasías clásicas como “Cuentos de un soñador” de  Dunsanny y revistas de ciencia ficción de la época. No obstante, el  interés por esta le duró poco (aunque lo retomaría mas adelante) porque en esas lecturas de su primera adolcescencia “…todo parecía tratarse de hardware y soldados: hombres blancos que avanzan y conquistan el universo”. Se graduó en el Radcliffe College en 1951 y luego culminó una maestría en literatura romance de la Edad Media y el Renacimiento en la Universidad de Columbia, ganando una beca para estudiar en Paris. Allá conoció a Charles Le Guin, su esposo que le sobrevive. De regreso a los Estados Unidos en seño historia en la Universidad de Portland.

Para comienzos de la década de los sesenta del siglo XX Ursula Le Guin había escrito cinco novelas no publicadas, mayormente situadas en un imaginario país de Europa Central llamado Orsinia. A partir de entonces decidió probar con la ciencia ficción. Su primera novela de este tipo fue “El Mundo de Rocannon” (1966). Dos años mas tarde publicó “El Mago de Tierramar”, la primera de una trilogía memorable que explora la relación entre la vida y la muerte, la luz y la oscuridad. La segunda y la tercera fueron “Las Tumbas de Atuan” (1971) y “La Orilla más Lejana” (1972).  Tierramar tuvo una clara influencia de “El Señor de los Anillos” de  J.R.R. Tolkien, pero en vez de una guerra santa entre el Bien y el Mal, se trata de un conjunto de historias organizadas en torno a la búsqueda del “equlibrio” entre fuerzas opuestas (un concepto adaptado por ella de su largo estudio de textos taoístas).  La serie Tierramar ha sido reconocida por la crítica como una obra maestra de la literatura de fantasía del siglo XX. Años después le Guin amplió la trilogía con libros como “Tehanu” (1990) y”El Otro Viento” (2001).

Entre sus obras esenciales destacan también varias de las grandes novelas de ciencia ficción de la nueva ola de post-guerra. “La Mano Izquierda de la Oscuridad”, “El Torno del Cielo”, “Los Desposeídos” y “El Nombre del Mundo es Bosque”, en las que utilizó la especulación para abordar asuntos sociales, políticos, éticos y metafísicos. Desde entonces siguió escribiendo novelas y cuentos fuertemente  influenciados por la filosofía mística del Tao Te Ching y la tradición de activismo de izquierda radical de la costa oeste de los Estados Unidos, escritos con una prosa clara y limpia, nunca contaminada por el tintero a la moda de los lugares comunes medievalistas y el fundamentalismo tecnológico. En sus obras resalta el contacto cultural y el deseo de conocer lo que no es familiar, resultado evidente de su temprana relación con el mundo de la antropología.

En “La Mano Izquierda de la Oscuridad” (1969) la  trama se desarrolla en un planeta llamado Gethen, en el que la gente no es ni masculina ni femenina pero asume los atributos de cada sexo durante breves períodos de fervor reproductivo.  El acercamiento de Le Guin al Taoismo se evidencia en “El Torno del Cielo” (1971), una ficción psicodélica, con una versión distópica de Porland en 2002, que produce una especie de incertidumbre radical al presentar una ciudad que cambia con cada despertar.  En “Los Desposeídos”, subtitulado “Una utopía ambigua”, posiblemente su novela mas ambiciosa, la historia se desarrolla en dos mundos gemelos contrastando dos formas de organización social: una desordenada y vibrante sociedad capitalista que oprime a su clase baja y una sociedad sin clases que resulta también ser opresiva en su propia forma conformista; en esta obra Le Guin deja al lector la opción de encontrar una suerte de balance entre ambas. La narración de “El Nombre del Mundo es Bosque” (1972), una respuesta la Guerra de Vietnam a la que Le Guin se opuso vehementemente, se sitúa en el planeta Athshe, un mundo de bosque edénico en el cual una colonia humana (Nueva Tahití) ha esclavizado a los habitantes locales que son pacíficos, leves, tienen un nivel de cultura material de subsistencia y pasan buena parte de su tiempo en estados de sueño, por lo que son considerados flojos e inferiores por los humanos, quienes finalmente se enfrentan a su rebelión. La influencia de la extensa y diversa obra de Le Guin se ha extendido incluso a la cultura Pop. Ejemplo de ello son las series cinematorgráficas “La Guerra de las Galaxias”, “Harry Potter” y “Avatar”, entre otras.

En 2014 Ursula  Le Guin declaró: “Tiempos duros están por venir, cuando estaremos deseando escuchar las voces de escritores capaces de ver alternativas a la manera como vivimos ahora, que pueden ver a través de nuestras sociedades golpeadas por el miedo y sus obsesivas tecnologías hacia otras formas de ser, e incluso imaginar una base real para la esperanza. Necesitaremos escritores que puedan recordar a la libertad –poetas, visionarios, realistas de una realidad mas abarcante-”.

Estamos lejos de haber  leído todos los libros que escribió Le Guin, pero no nos queda más que admitir que estamos contentos por ello: todavía hay muchas historias que nos aguardan. Mientras tanto le deseamos a ésta admirable mujer numerosas y estimulantes sorpresas en su nuevo tránsito por la Vía Láctea.

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